Marketing Digital: elemento de desarrollo

Uno de los puntos de desarrollo de las nuevas tecnologías es la base sobre la que esta se produce. Si se vive en un país en el que la red tecnológica es escasa, el interés de las administraciones públicas mínimo, y la implicación de las empresas escaso, la demanda por parte de los ciudadanos será reducida.

En un caso en el que un territorio no desarrolle esta conciencia tecnológica, está condenado al subdesarrollo.

 

Territorios en declive: candidatos para el retraso tecnológico

Especialmente peligroso es para territorios en decadencia. Quienes han conocido el amplio progreso, pero por diferentes avatares históricos se han quedado atrás, tienden por naturaleza a cerrarse en sí mismo o, lo que es peor, a dejar que otros gestionen sus asuntos.

En este estado de cosas las nuevas tecnologías, la aplicación de estrategias de marketing en Internet o marketing digital o la introducción de redes sociales van a encontrarse con un gran muro para poder beneficiar a ese tipo de sociedades. Los estamentos de poder los verán como una amenaza, los estratos intermedios lo verán como un riesgo inasumible, y la parte vanguardista de esa sociedad lo verá como un nuevo instrumento del poder para estigmatizarles y de los estratos intermedios para despreciarles.

 

Por qué hay países que no tendrán futuro

El resultado es claro: esta sociedad no avanzará y no aplicará los beneficios de las nuevas tecnologías para la mejora de la calidad de vida de sus ciudadanos. Si a ello sumamos que su entorno sí es posible que lo haga, ello conllevará un retraso cuantitativo y cualitativo no sólo en marketing digital, sino en potencial económico.

Si nos encontramos con el caso de que el territorio en cuestión es gobernado desde fuera con la complicidad o aquiescencia de sus ciudadanos, que nadie dude que la voluntad del territorio que tiene el poder de decisión será buscar su mejora a costa del subdesarrollo tecnológico del territorio afectado.

 

Marketing Digital: oportunidad o gravísimo riesgo

En un mundo globalizado, la competencia de una asesoría de León situada en la Avenida de la Independencia no está en otra situada en la Plaza de Santo Domingo. Está en Asturias, en Cádiz, en Salzburg o en Kuala Lumpur.

Es lo que tiene la globalización y la oferta, y quien no lo comprenda o cierre los ojos ante ello, tiene muchísimas posibilidades de quebrar o de lastrarse por años.

¿Qué futuro creemos que puede tener el territorio en el que vivimos?